Anónimo
La Editorial De Oriente a Occidente nos ofrece una versión de este clásico de la espiritualidad.
El peregrino ruso no necesita de tal erudicción, le basta la Biblia, la Filocalía, unos mendrugos de pan y la curiosidad por conocer el mundo del espíritu.
De la introducción del teólogo Gumersindo Meiriño